Un Cielo Malva

Caía la tarde, la noche empezaba a invadir con su ejército de estrellas a la ciudad del paraíso, los Ángeles del cielo abrían paso al manto negro de la oscuridad natural. No cabía un alfiler en Calle Dos Aceras, al fondo y ya entrando en Carreteria el Romano clavaba la lanza a Jesús, su sangre derramada por su cuerpo era el sentido de todo lo que pasaba en tan sublime momento, palmas de respeto de un pueblo entregado al caminar de la soberbia imagen de Palma Burgos.

La música se perdía entre nubes de incienso y capirotes rojos, como si de un río de sangre se tratara avanzaban camino de la Tribuna de los Pobres. De pronto toques de campana, el silencio se apodera del entorno de San Felipe, órdenes de capataces, un mar malva empieza a bañar la mítica Dos Aceras. Penitentes caminan bien formados, como debe ser en nuestra ciudad, para eso somos únicos, el incienso nos avisa de que en pocos segundos nos vamos a empapar de ella, y asi empezó a ser.

Foto: Málaga Hoy


Un barco dorado como caído del cielo aparecía en tan ilustre calle, la Señora de San Felipe, la emperatriz del Malva, la belleza magistral que según cuentan salió de las manos de Fernando Ortiz en el siglo XVIII (bendita sean sus manos), empezaba su peregrinar por la ciudad de los sueños, precedida de un oceano de capirotes Malva, la brisa que recorría la ciudad se paro, y estoy seguro que se paro porque se arrodilló ante tan sublime hermosura.

Foto: Twitter @ArchiSangre


¿Que tienes en tu rostro que tanto enamora? Tu mirada cautiva Señora! Tu inventaste la palabra hermosura! Los flecos de tu palio empezaban a bailar con los ángeles del cielo malacitano, el pueblo callaba ante tan semejante lindeza, y tu pasastes por delante de mi para dejarme eternamente enamorado de tu mirada. ¿Que me has dado Madre de Consolación y Lágrimas que desde entonces vivo enamorado de ti? A tus pies siempre, Señora de San Felipe por los siglos de los siglos.


Por Sergio PC
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