Nuestra Semana Santa y sus problemas

"Pasó la Semana Santa dejando el recuerdo en cada cofradía de los momentos agradables, de la emoción vivida a través del paso de su procesión en cada rincón o plaza, de la anécdota pintoresca salpicada, a veces, del humor de nuestra tierra, que pasa de lo sublime a lo grandioso, de las lágrimas que suben a pesar del esfuerzo por contenerlas, hasta la risa fácil a una situación que así nos lo parezca.

La Semana Santa de Málaga ha sido este año maravillosa. El tiempo espléndido ha contribuído con nosotros. Podríamos decir que han sido unos días únicos en esplendor, pero no seríamos sinceros con nosotros mismos, con todos los que vivimos nuestro pequeño o gran mundo procesionista, si no aceptásemos de una forma humilde reconocer los fallos que hemos presenciado en el transcurrir de estos días.

Se que este escrito puede molestar a muchos porque los gustos son distintos y distintas las opiniones. No quiero ni está en mi ánimo entablar polémicas que a nada conducen. El diálogo, esa palabra tan de nuestro tiempo, no está madura en muchos de nosotros desgraciadamente. El diálogo es una forma nueva de discutir queriendo imponer por encima de todo nuestra opinión a la del contrario. Hacer crítica constructiva es otra forma, también muy moderna, para terminar discutiendo siempre.

Valgan estas líneas sin ánimo de ofensa, para expresar un poco lo que hemos visto y presenciado en la semana que se nos fué.

Foto: Daniela E. C

Primer problema y mayor de todos, hombres de trono. Faltan. Este año hemos tenido la prueba en muchas de nuestras procesiones, hasta en aquellas que han pasado bien a la vista del nativo o forastero, pero que han fallado en algunos sitios del recorrido. ¿Por qué? ¿Se les paga lo justo? ¿Son tronos mal hechos o excesivamente pesados? ¿No hay responsabilidad entre algunos capataces y no juegan limpio?.

Hemos defendido desde este mismo periódico el tipismo de nuestros portadores, sean estudiantes u obreros, pero no somos tan ciegos como para no ver ni tan sordos como para no escuchar. Se habla otra vez de ruedas pero ¿Por qué no hablamos también de reducir nuestros pasos?, antes que mecanizar los tronos bien podríamos hacer estos más pequeños.

Habría muchos hermanos que los llevarían y el número de portadores sería más reducido, muy bien podríamos compaginarlos entre hombres de trono y hermanos todos vistiendo por igual.

Analicemos lo que han sido los desfiles procesionales y vaya delante un NO, para aquello que mal nos parece y un SÍ, para lo que de verdad ha resultado edificante, siempre a nuestra forma de pensar y respetando, porsupuesto, otras opiniones.



NO. A las subidas circenses trono en alto, donde se aplaude a la fuerza física de los que lo hacen, pero no al misterio que representa.

NO. A los vivas en plena tribuna de la plaza a ciertos capataces de trono, olvidando que los vivas están reservados a Cristo y a su Madre, según nuestra forma de sentir típicamente andaluza.

NO. A tanta presidencia, desfile militar y hermanos mayores con chaquet. Ha habido una sección de Virgen que sólo llevaba diez nazarenos y todo lo demás representaciones. Si tan unidas están las entidades a la advocación del titular que se vistan de penitentes y la acompañen todo el recorrido.

NO. A las marchas que han sido interpretadas en nuestros desfiles, tales como "Soy rebelde", "El chico de la armónica", el "Himno de la alegría". Nos ha faltado el hit parade "El soldadito", aunque también de esto hayamos tenido bastante.

NO. Al romero que esparce la Esperanza, aparte que no llega a tocar el suelo, los que lo reparten lo hacen como los Reyes Magos cuando echan caramelos entre el público. Que busquen los hermanos otra solución si quieren alfombrar Calle Larios.

NO. A los cruces tan llamativos de las escuadras de gastadores, eso es muy bonito, para "las alegres chicas de Coslada" pero no para el paso serio de una cofradía.

Outono.net

Pero no interpretemos mal; no pretendemos hacer, al suprimir todo esto de nuestra Semana Santa, una similar a la de Castilla. No nos va a nuestra forma de ser y sería salirnos del tiesto. Vayan algunos síes para lo que nos ha gustado.

SI. A los tronos bien mecidos al estilo de la tierra, llevados con orden y compostura, sin saludos a los balcones donde está fulanita para que me vea. Y porsupuesto un SI muy rotundo y aparte a los del Santo Sepulcro. Todo el mundo se identificó con su silencio y hasta las saetas se escucharon mejor.

SI. A los vivas y aplausos que arrancaron de muchas gargantas a las imágenes de Jesús y de María por distintas calles y en distintos encierros, sencillamente porque era Dios representado en una imagen.

SI. A muchas de nuestras autoridades y a dos ministros que han vestido la túnica de penitente dando ejemplo.

SI. A las marchas procesionales tal como deben ser, "Jesús de las Penas", maravillosamente interpretada en la cofradía de la Virgen del manto de flores que nos dió una lección de "bien pasar". Y a otras marchas que el público captó en medio de un silencio respetuoso y que despues supo aplaudir.

SI. A las flores que fueron arrojadas desde los balcones de Calle Larios a una Virgen y a las palomas que volaron sobre el trono de otra Virgen que tiene los ojos verdes.

SI. Al penitente descalzo y con pesada cruz que camina en silencio. SI a las luces de cera que portan nuestros nazarenos aunque se estropeen sus túnicas.

SI. A la saeta, al aplauso o requiebro a María en ofrenda a su amor. SI al silencio de Servitas.

SI. A lo nuestro, a lo típicamente nuestro sin estridencias de mal gusto o chabacanería, NO a todo lo que pueda cargarse nuestra fe y nuestras tradiciones.

Que la Semana Santa vaya a más no es tan sólo hacer un trono inmenso, unos nuevos enseres, nuevas presidencias y bandas llamativas. El cofrade de verdad, debe vivirla todo el año y pensar desde ahora en los fallos que todos hemos tenido para poder corregirlos."


D.C. -UN NAZARENO VERDE-
SUR, Jueves 6 de Abril de 1972.

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